El “nuevo” ámbito de la Migración y Desarrollo, ¿qué rol para la cooperación al desarrollo en España?
6. Mayo 2009 por Zaloa Rasines Gonzalez | Categorías: CoherenciaLa coherencia de políticas para el Desarrollo ha abierto un nuevo campo de juego para re-definir la relación Migración y Desarrollo bajo un nuevo prisma. Los flujos económicos de las remesas, los apoyos económicos, humanos y tecnológicos de las diásporas, la fuga de cerebros, son elementos que tienen un efecto en el desarrollo de los países de origen, de ahí la necesidad de ir diseñando una política migratoria que analice estos efectos sobre el desarrollo, coordinada desde la cooperación para el desarrollo.
El seminario anual de la red EADI dio una nueva oportunidad para debatir sobre los vínculos entre migración y desarrollo en un panel de dos horas coordinado por Gemma Pinyol (Fundación CIDOB) y con participación de Jaime Atienza (Intermón-OXFAM), Sara Bayés (FIIAPP), Marta Carballo (IUDC-UCM) y Beatrice Knerr (Universidad de Kassel).
El debate se centró en el impacto de la migración sobre el desarrollo de los países de origen, analizando elementos como las remesas y el rol de las diásporas como actores de desarrollo, la fuga de cerebros o el riesgo de instrumentalización de la ayuda al desarrollo, condicionada en algunos casos a acuerdos de repatriación o de gestión de flujos migratorios entre países de origen, tránsito y destino.
Los impactos de la migración sobre el desarrollo local
Los impactos de la migración sobre el desarrollo local son ambiguos. Si bien muchos organismos internacionales (Naciones Unidas, la Organización Internacional para las Migraciones, etc) se esfuerzan en ensalzar los impactos positivos de las remesas, las diásporas, los intercambios humanos y tecnológicos sobre el desarrollo local, siempre y cuando exista una política migratoria en marcha que gestione correctamente los flujos migratorios, contrariamente, otros muchos estudios nos muestran datos sobre los efectos negativos que también tienen las remesas o la fuga de cerebros en el desarrollo local.
Las remesas por ejemplo, tienen un impacto positivo en el desarrollo familiar y local, favoreciendo el acceso a la salud y la educación y satisfaciendo las necesidades de consumo familiares. Ahora bien, este impacto positivo a corto plazo se puede transformar en dependencia económica y sustitución progresiva de las actividades económicas familiares tradicionales, además de distorsionar los mercados locales promoviendo la demanda de productos de consumo no habituales y aumentando las desigualdades locales entre familias con ingresos desde el extranjero y familias que no.
El codesarrollo, concepto no siempre consensuado o con una clara definición, se ha posicionado como uno de los principales instrumentos para materializar el vínculo entre migración y desarrollo. El rol de las diásporas a través de la transferencia de flujos económicos, humanos y tecnológicos, así como la canalización de las remesas hacia fines de desarrollo se presenta como una oportunidad generada por los flujos migratorios para contribuir al desarrollo de los países de origen. Ahora bien, esta oportunidad puede convertirse en un riesgo si se “exagera” su peso como herramienta de desarrollo, no sólo por el carácter “de consumo privado” de las remesas, sino porque convierte al emigrante en un actor de desarrollo “forzado”, responsable del desarrollo de su país de origen.
El debate está servido.
Lo que parece evidente a partir de los numerosos datos y estudios sobre las causas de la migración y los impactos de esta sobre el desarrollo local, es la dificultad para generalizar y establecer patrones. Las especificidades geográficas, culturales y étnicas de los migrantes determinarán en gran parte el patrón migratorio, según sus tradiciones de movilidad, su vínculo con la familia y la comunidad y su entorno socio-económico.
¿Instrumentalización de la cooperación al desarrollo al servicio de los intereses de la política migratoria?
Resulta revelador el “repentino” interés que ha suscitado en los últimos años la relación Migración y Desarrollo por parte de los países donantes y destino de inmigrantes. El rápido impulso que se ha dado a esta agenda ha de ser analizado cuidadosamente desde la óptica del Desarrollo. La tentación de “vestir” las políticas migratorias europeas de un discurso pro desarrollo, ensalzando aquellos aspectos supuestamente positivos para el desarrollo (las remesas, el codesarrollo…) e ignorando los efectos negativos sobre el mismo (contrataciones en origen que pueden favorecer la fuga de cerebros…) puede ser peligrosa, con el fin de justificar unas políticas restrictivas y securitarias hasta ahora no muy populares.
Durante los últimos años, las vinculaciones entre ayuda y emigración desde África han puesto de manifiesto algunas inconsistencias de la política de cooperación al desarrollo del Gobierno español, con un riesgo de instrumentalización para, de forma inmediata y como moneda de cambio, poder intensificar relaciones con países de origen a partir de la firma de tratados de readmisión o medidas de control de flujos.
El nuevo Plan Director de la cooperación española ha dado un fuerte impulso a la Migración y Desarrollo desde la coherencia de políticas para el desarrollo. Este compromiso español para la coherencia de políticas es una gran oportunidad para avanzar en el empoderamiento de la cooperación española para liderar la agenda de “migración y desarrollo” desde el enfoque del desarrollo, preservando los objetivos de lucha contra la pobreza y buscando puntos de interrelación con la migración, entendida esta interrelación como complementariedad, respeto o beneficio mutuo.
El liderazgo de la cooperación al desarrollo en la agenda de “migración y desarrollo”, ¿cómo hacerlo realidad?
La cooperación al desarrollo necesita un marco teórico y estratégico en el ámbito de la “migración y desarrollo” que le permita posicionarse frente a las presiones e intereses del resto de políticas nacionales, defendiendo sus propios objetivos – la lucha contra la pobreza en el mundo- pero entendiendo también donde están las tensiones y donde pueden aparecer incoherencias en la política exterior de España hacia los países socios.
Para esto, desde la DGPOLDE y AECID se debería de:
- profundizar en estudios y análisis sobre la relación entre la migración y el desarrollo, contextualizado en las realidades sociales, económicas, políticas y culturales de sus países socios,
- reforzar sus propias capacidades para capitalizar los análisis y realizar evaluaciones sistemáticas de aquellas intervenciones piloto en este ámbito, con el objetivo avanzar en el aprendizaje.
- apoyar además a los países socios integren el análisis de las causas de la migración y sus efectos en el desarrollo en sus estrategias de desarrollo nacionales.
Para la investigación sobre el desarrollo existe el reto de alimentar este proceso de aprendizaje con estudios y análisis basados en la realidad, creando una base crítica que refuerce el liderazgo de la cooperación al desarrollo en el ámbito de la “migración y desarrollo”.

2 respuestas a “El “nuevo” ámbito de la Migración y Desarrollo, ¿qué rol para la cooperación al desarrollo en España?”
7.Mayo 2009 por Carolina Mayeur
Quisiera sólo resaltar una contradicción dentro de un planteamiento que comparto en grandes líneas. Decir que el discurso “prodesarrollo” europeo está diseñado para vestir políticas migratorias restrictivas no se sostiene desde el punto de vista lógico : es todo lo contrario, unas políticas restrictivas se justificarían mucho mejor resaltando los aspectos negativos de la migración sobre los países de origen. Este debate, sin ser absolutamente neutro desde el punto de vista de los intereses políticos europeos, no es tan ideológico como pretendes demostrar.
23.Junio 2009 por Gema Serón
Según mi opinión, no veo contradicción. Que exista un discurso “pro-desarrollo” no implica que no se resalten los aspectos negativos de la inmigración. Bien al contrario, a veces ese discurso puede utilizarse como forma de “equilibrar la balanza” de cara a la población (electorado), justificando de este modo políticas represivas.