Microbicidas: cuando la I+D adopta una perspectiva de género
27. Abril 2009 por Gabriel Boichat | Categorías: SaludDurante la última Conferencia Internacional sobre el SIDA, celebrada en México en agosto 2008, el Gobierno español anunció una aportación de 1,5 millones de euros al Partenariado Internacional por los Microbicidas (IPM, en sus siglas en inglés) para el desarrollo de microbicidas vaginales para la prevención del VIH/SIDA . Ahora, tras la aprobación del nuevo Plan Director 2009-12 de la Cooperación Española, es interesante detenerse a analizar cuál es la contribución de los microbicidas en la cooperación y cómo un producto en desarrollo y pensado sobre todo para las mujeres encaja dentro de la nueva política de cooperación.
Hablar de microbicidas no es sólo hablar de I+D, sino también de género. Son productos que están en desarrollo (algunos en fase de ensayo clínico) y que tienen como objetivo el reducir significativamente la infección por VIH durante las relaciones sexuales con un producto que sea seguro, eficaz y accesible. En la actualidad, se están investigando microbicidas tanto vaginales como rectales (para su uso durante un contacto sexual por vía anal).
Su importancia puede resultar clave en un contexto en el que el VIH/SIDA afecta a alrededor de 33 millones de personas en todo el mundo , especialmente en las regiones más pobres como el África subsahariana que concentra el 67% de todas las personas que viven con VIH/SIDA. Su ritmo de crecimiento (unas 7.500 nuevas infecciones diarias) hace patente la necesidad de nuevos productos de prevención, como los microbicidas o las vacunas del SIDA, que se sumen a la única herramienta disponible: el condón.
En estos momentos, el campo de los microbicidas cuenta con más de 50 componentes en fase preclínica de estudio, mientras que existen 12 candidatos en ensayos clínicos. El más avanzado es PRO2000, un microbicida vaginal de primera generación del que se anunciaron recientemente los resultados del último ensayo clínico (Fase III) con noticias esperanzadoras al concluir que el producto es seguro para su aplicación en la vagina y que reduce el riesgo de infección por VIH en un 30%.
Microbicidas y género
Lo que diferencia los microbicidas vaginales de todas las otras herramientas de prevención actualmente en desarrollo es que están pensados para responder a las necesidades específicas de las mujeres. Se trata de contar con un producto que estaría disponible en distintas formulaciones y métodos de aplicación y que podría utilizarse en el momento del coito, pero también un día o incluso meses antes.
Contar con una herramienta de prevención de estas características es fundamental cuando asistimos desde hace varios años a una progresiva feminización de la pandemia. Las mujeres representan casi el 50% de las personas entre 15 y 49 años que viven con VIH, un número que se eleva hasta el 75% entre las mujeres con VIH de entre 15 y 24 años en África . Además, las mujeres son hasta tres veces más vulnerables que los hombres ante la infección por VIH por razones biológicas, económicas y sociales .
El Gobierno español hizo una aportación de 1,5 millones de euros para el 2008 al Partenariado Internacional por los Microbicidas (IPM) para apoyar la investigación en estos nuevos productos. IPM es un partenariado público-privado de desarrollo de producto (PPPDP, en sus siglas en inglés) sin ánimo de lucro creado en el 2002 con el objetivo principal de acelerar la investigación y desarrollo de un microbicida vaginal que pueda ser seguro, eficaz y accesible para su uso por las mujeres en los países en desarrollo.
Esta apuesta por parte del Gobierno es importante dado que con ello no solamente se contribuye a una respuesta integral ante el VIH/SIDA, junto con otros países como Dinamarca, Irlanda, Alemania o Suecia, sino que también se apuesta por un enfoque de la enfermedad que reconozca las necesidades distintas entre mujeres y hombres y su relación con la pandemia.
Una decisión que va en la línea de lo expresado por el nuevo Plan Director de Cooperación con un Enfoque de Género en Desarrollo que “exige reorientar y mejorar la perspectiva del desarrollo a través de la superación de las desigualdades estructurales entre mujeres y hombres en sus distintas realidades”. Para ello, se debe analizar “las relaciones de género como relaciones desiguales de poder y tomar en cuenta los intereses prácticos y estratégicos de las mujeres para su integración, mediante procesos de empoderamiento con el objeto de transformar de manera justa los poderes que ejercen hombres y mujeres” (Plan Director 2009-12, p23).
Por otra parte, la investigación y desarrollo de los microbicidas como una herramienta que puede ayudar a las mujeres a protegerse mejor ante el VIH representa una gran oportunidad para replantearse nuestros modelos actuales e incluir la prevención del VIH dentro de una visión más integral de la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Por ejemplo, la investigación en microbicidas está permitiendo que aflore un debate que explore las relaciones de poder entre hombres y mujeres y las desigualdades de género a la hora de utilizar un método preventivo, lo que ayuda a conocer las razones por las que en determinadas situaciones no funcionan las estrategias de prevención actuales.
Además, los mismos ensayos clínicos llevados a cabo por IPM y otros desarrolladores contribuyen a la mejora de la salud de las mujeres participantes y de sus comunidades, además de fomentar su conocimiento sobre salud sexual y prevención del VIH/SIDA. Por otra parte, también se realizan estudios de aceptabilidad para conocer qué características prefieren las mujeres para un microbicida , lo que arroja mucha información sobre las necesidades de las mujeres a la hora de proteger su salud ante la infección.
Estos aspectos van más allá de la I+D en sí misma ya que hacen posible un trabajo paralelo que contribuye a otros esfuerzos dirigidos a “alcanzar el pleno ejercicio de los DDHH y la ciudadanía de las mujeres mediante el empoderamiento, entendido como mecanismo para superar la pobreza y la brecha de desigualdad e injusticia que padecen las mujeres en sus relaciones de género”, tal y como recoge el objetivo general de la política sectorial de Género en Desarrollo del Plan Director.
Mantener el apoyo a iniciativas como en el marco de las políticas de cooperación españolas a lo largo de los próximos años es coherente con las líneas estratégicas dibujadas en el último Plan Director de Cooperación referentes al impulso a la I+D y a la adopción de una perspectiva de género en las políticas de cooperación española. Pero sobre todo, es clave para proseguir la construcción de una respuesta integral al VIH/SIDA que permita reducir el impacto de esta pandemia.
