Aprendiendo a caminar: los retos del nuevo Plan Director
6. Marzo 2009 por Zaloa Rasines Gonzalez | Categorías: Declaración de Paris, Reforma institucionalAyer jueves 5 de marzo, tuvo lugar la XI edición de los Diálogos AECID “Nuevos caminos para la Cooperación Española, III Plan Director 2009-2012” con una amplia participación de la sociedad civil. Un extenso panel con representantes de la administración central (DGPOLDE y AECID), de la sociedad civil (CONGDE) y de la cooperación descentralizada autonómica (Andalucía y Cataluña) y municipal, repasó cual ha sido el proceso para la elaboración del III Plan Director y cuales son sus principales retos una vez aprobado.
Como en todo foro de diálogo se arrancó con las críticas positivas, destacando y aplaudiendo en este caso un proceso de consulta en el que todos los actores se han sentido parte integrante, rico en debate y que ha sentado un precedente importante.
En un contexto de crisis mundial en el que la cooperación española se felicita del compromiso de alcanzar 0,7% de AOD para responder a las necesidades de una población vulnerable creciente, el nuevo Plan Director se presenta como un marco de actuación ambicioso, percibido por algunos como una oportunidad y por otros como un riesgo. Una oportunidad ya que recoge los compromisos internacionales de Paris y Accra, propone un multilateralismo selectivo, marcos de asociación como elemento novedoso de planificación, un amplio abanico de instrumentos, de prioridades sectoriales, horizontales… y por primera vez, un marco de resultados que permita medir el cumplimiento de los mismos.
La introducción de prioridades como la investigación sobre y para el desarrollo, destacaba Juan López- Dóriga, Director General de la DGPOLDE, permitirá a España posicionarse como un actor con criterios propios en temas de desarrollo y con capacidad innovadora.
Ahora bien, los retos son numerosos y reconocidos por la administración. En la mesa de debate se plantearon dudas y desafíos como:
- a aplicabilidad del Plan Director, desde el punto de vista no solo de alcanzar el objetivo presupuestario marcado, sino más bien de las capacidades para aplicarlo y gestionarlo por parte de la AECID, OTCs y DGPOLDE.
- la eficacia y capacidad de los mecanismos propuestos para asegurar la coherencia de políticas para el desarrollo, un proceso largo y complicado que pasa por modificar algunas políticas de otras administraciones del Estado con el fin de alcanzar una verdadera política de Estado para el desarrollo. Tomemos como ejemplo la reforma del FAD…
- el completo listado de instrumentos de desarrollo - cooperación directa, multilateral, delegada, triangular, sur-sur…- que tiene que tomar forma, establecer prioridades y proporciones. Algunos pasos ya se han iniciado en este sentido, con el arranque por ejemplo del proceso de homologación europeo para poder hacer cooperación delegada.
- La concentración sectorial que acarrea el compromiso con el código de conducta de la UE sobre complementariedad y división del trabajo, promete ser un debate animado. A la mesa sectorial que se llevará a cabo, le queda aún definir qué se considera un sector… Una concentración en máximo de 3 sectores por país conllevaría no solo la combinación de instrumentos, algunos novedosos como la cooperación delegada, sino también debería de plantear a los donantes “abrir” su financiación a aquellas organizaciones implementadoras más especializadas en el sector concernido, independientemente de su nacionalidad.
Sin haber aun recuperado el aliento tras la elaboración y aprobación del Plan Director, algunos de estos temas deberán de ser resueltos rápidamente para poder afrontar el diseño de PACI 2009.
Los diálogos AECID sobre el nuevo Plan Director también han permitido apuntar algunos debates interesantes en curso, algunos más novedosos que otros.
Desde la cooperación descentralizada, más allá del “eterno” debate sobre la complementariedad y coordinación, es destacable la plena apropiación de la agenda de Paris y de Accra por parte de las autonomías, el reconocimiento del valor añadido de la cooperación municipal como una cooperación cercana a los ciudadanos, y el recordatorio sobre el objetivo final de la cooperación: el alivio de la pobreza, que no debe de perderse de vista en el laberinto de los mecanismos de coordinación entre actores.
Por último, dos temas novedosos apuntaron como puntos de debate en un futuro próximo:
- La nueva línea de intervención en “migración y desarrollo” que tiene en cuenta la realidad de las dinámicas migratorias en los procesos de desarrollo. Aunque sin duda se echó de menos en el debate una visión un poco más amplia que superara la visión del codesarrollo.
- El papel de la empresa como agente de desarrollo y los acuerdos publico privados como nuevo instrumento de desarrollo. A pesar de algunas reticencias, se consolida la percepción de la empresa como un actor importante en el desarrollo, que más vale tener “como aliado” que dejarlo actuar por su cuenta. Ahora bien, el desarrollo de un marco de colaboración regulado es un trabajo en curso aún.
