La asociación con el Sur (más allá de la retórica)
16. Febrero 2009 por Nils-Sjard Schulz | Categorías: Reforma institucionalEl nuevo Plan Director 2009-2012 surge en un momento complejo de gran imprevisibilidad económica-financiera, situación que sin duda influirá en su puesta en práctica. Existen algunas novedades sustanciales de gran calado, como son los marcos de resultados que permitirán una mejor rendición de cuentas posterior. Todavía queda por aterrizar el concepto de la asociación con el Sur, tal como demuestra incluso el propio proceso de consultas del propio Plan Director que se hizo sin implicar suficientemente a los actores de los países prioritarios. No obstante, a lo largo de los próximos años España tiene mucho que ofrecer a sus socios, por ejemplo en términos de cooperación Sur-Sur. Por tanto, necesita traducir de forma realista el discurso en realidades institucionales y políticas de desarrollo.
¿En que ámbito el Plan Director propone algo extraordinario?
Uno de los valores globales del nuevo Plan Director es su perspectiva fresca y sincera sobre los logros y avances que se han logrado desde 2004. Esta franqueza sobre las lecciones aprendidas crea un terreno fértil para atender los múltiples desafíos existentes, sobre todo en las capacidades de gestión para los resultados y la reforma de la agencia conforme a los compromisos internacionales. Y es de esperar que la apuesta por la gestión del conocimiento logre alimentar la superación de los obstáculos existentes, especialmente si España logra invertir en el capital humano, las capacidades de investigación aplicada y el asesoramiento político.
Con vistas a anteriores ediciones del Plan Director destaca sin duda su operatividad para la puesta en práctica y la posterior revisión. Un avance esencial se encuentra en los llamados marcos de resultados con sus indicadores que permitirán valorar en diferentes momentos los logros y los cuellos de botella. En el pasado muchos actores consideraron el Plan Director más una guía espiritual que un conjunto de metas concretas, por lo que estos marcos de resultados representan sin duda una mejora necesaria con efectos positivos a medio plazo.
¿Cuales van a ser los principales retos de la reforma de la cooperación española en 2009-2012?
Para los próximos cuatro años existen varios desafíos para alcanzar las metas establecidas por el Plan Director, de las que algunas son sumamente ambiciosas. Un ejemplo claro se encuentra en el marco de resultados para una ayuda eficaz, que se encuentra muy en línea de las posiciones más progresistas mantenidas en las negociaciones de Accra. Este marco aporta algunos indicadores de muy difícil cumplimiento en vista de la dinámica propia que está tomando la reforma de la AECID. Aquí surge la duda si el brazo ejecutor de la Cooperación Española tuvo suficiente voz (tanto en cantidad como en calidad) para asegurar unas previsiones realistas por parte de la DGPOLDE. Algo parecido se observa en el ámbito estratégico de la coherencia, uno de los conceptos más clarividentes en el Plan Director. Sin una mano firme por parte de Presidencia que asegure una implicación constructiva por parte de otros Ministerios con intereses sensibles en el exterior, puede que no haya suficiente masa crítica para avanzar en esta senda de forma sustancial.
Esta necesidad de interlocución y colaboración no existe solamente puertas adentro, sino también hacia otros donantes y especialmente hacia los países socios. El Plan Director alude en varias ocasiones a la “verdadera asociación de desarrollo entre socios en igualdad de condiciones”, para la que se establecerán “marcos de asociación con el país”. Sin embargo, el grado de implicación de estos 23 países prioritarios (más los 14 para la “asociación focalizada”) en el diseño del Plan Director ha sido muy reducido, si no práctiamente nulo. A corto plazo se necesitan fuertes inversiones para crear condiciones mínimas para este tipo de asociaciones en el día a día. Es posible que algunos países se han sentido ignorados en un proceso de consulta que ha abarcado a actores con una representatividad mucho menor que, por ejemplo, las Embajadas radicadas en Madrid o las agencias nacionales de los destinos de la Cooperación Española.
Si todo va bien, ¿donde estaremos en 2012? ¿Que habrá pasado con / en la Cooperación Española?
Mirando hacia el futuro, la buena noticias es que en 2012 la Cooperación Española podrá mirarse en un espejo más nítido y valorar sus avances, potenciales y limitaciones. Sin duda, hay mucho margen para que el reflejo sea positivo. Y en todo caso, no dejará de ofrecer pistas para ir mejorando el rol de España en el mundo. Un ejemplo son los nichos de la Cooperación Española en el sistema mundial de la ayuda, por ejemplo con respecto a la cooperación Sur-Sur, que sin escuchar lo suficiente a los socios de América Latina y el Caribe encontró sólo una entrada muy apresurada (acompañada de una cierta precariedad conceptual) en el Plan Director. Mientras se encuentra mucha claridad operativa con respecto a la división del trabajo en el país (in-country), la concentración geográfica es otra tarea pendiente para la que hasta la fecha ha faltado voluntad política y seriedad en los debates. Esto tiene que ver una necesidad de reconocer mejor los intereses propios de España, muy presentes en algunos instrumentos y despliegues geográficos, para poder articularlos en un marco más consolidado de asociación con el Sur.
Finalmente, cómo ya se ha mencionado, la interlocución con los socios del Sur será vital para que España consolide su lugar, tanto a nivel de país como en las plataformas globales. Y si todo va bien, España en 2012 habrá logrado hacer realidad su renovado discurso y cercanía con los países del Sur. Lo que sin duda requiere muchos esfuerzos por parte de todos los actores y desde luego una gran voluntad política y disciplina operativa, en vista del entorno económico-político cada vez más adverso al altruismo.
