Acción humanitaria: Nada nuevo bajo el III Plan Director
3. Febrero 2009 por Irene Arcas y Alicia Pérez | Categorías: Acción HumanitariaLa aprobación del III Plan Director pone de manifiesto la consolidación de nuestra cooperación y de sus instrumentos programáticos, aunque en esta ocasión el proceso de elaboración y socialización haya sido demasiado apresurado y no suficientemente basado en un análisis profundo del Plan anterior. Con este comentario , pretendemos aportar nuevas visiones para enriquecer y contribuir al debate en el Foro sobre la aprobación del nuevo Plan Director de nuestra Cooperación Internacional para el Desarrollo, centrándonos en el aspecto humanitario.
En el III Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012, el apartado de acción humanitaria (AH) muestra un ligero paso atrás respecto al Documento de Estrategia Sectorial de acción humanitaria publicado en febrero de 2008 ya que los objetivos plasmados en el Plan son menos ambiciosos y más difusos. Así, el apartado concreto de la AH no parece estar bien integrado dentro del conjunto de ámbitos que cubre el Plan Director. La AH parece seguir siendo un instrumento poco articulado con el resto y eso es algo que el Documento de Estrategia Sectorial trataba de resolver.
Asimismo, la iniciativa de la Buena Donación Humanitaria (GHD, Good Humanitarian Donorship), a la que España se sumó en el año 2004, parece estar menos presente de lo que debiera. Si tenemos en cuenta que el Documento de Estrategia Sectorial de AH hace suyos los compromisos que nuestro país adquirió al sumarse a dicha iniciativa y que ésta será la guía de nuestra cooperación para el desarrollo en materia humanitaria, el nuevo plan debería estar mucho más orientado al GHD. Del mismo modo, debería avanzarse en un enfoque más coherente entre los principios de la Declaración de París y las cuestiones humanitarias.
Por otra parte, la consolidación del incremento cuantitativo de la AH no se ve reflejada en el apartado de AH ya que no se especifica ninguna cantidad de AOD bilateral que se vaya a destinar a este sector, ni a sus ámbitos de actuación (olvidando el anterior compromiso del 7% de la AOD bilateral).
De igual modo no se hace demasiado hincapié en apostar por las iniciativas internacionales de calidad en esta materia, continuando con la dinámica anterior que ha caracterizado nuestra AH permaneciendo aislados de las iniciativas de aseguramiento y mejora de la calidad que desde los años 90 se iniciaron en el sector humanitario (Esfera, ALNAP, HAP-I).
Tampoco se apuesta por la evaluación dentro del Plan. Uno de los puntos débiles de la AECID y de la AH española en general, es la escasa realización de evaluaciones en esta materia. Este es un aspecto que debe mejorar notablemente, tal y como indican los principios del GHD, de la misma manera que tiene que incrementarse la rendición de cuentas con una visión de aprendizaje y lecciones aprendidas.
De cara a los próximos años, la Agencia debe consolidarse como líder y coordinadora de la AH española, y para ello deberán crearse protocolos claros de actuación ante emergencias que clarifiquen aspectos como el tipo de acciones, la capacidad de recursos, estrategias de salida, etc.
A pesar de los avances conseguidos con la reciente reforma de la AECID, y la consecuente creación de la Oficina de Acción Humanitaria, la realidad muestra claras limitaciones y debilidades a la hora de alcanzar los objetivos fijados de antemano.
Sin embargo, nos alegra que por fin exista el compromiso de reformar la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo de 1998 y, alcanzar así, una definición integral de AH, sustituyendo la actual que es confusa, limitada y obsoleta.
Por último, hay que destacar que el Plan Director 2009-12 menciona, como ya se hacía en la Estrategia Sectorial, los diferentes componentes de la AH (prevención, gestión de riesgos, respuesta a emergencias, protección, rehabilitación posdesastre…), a la vez que enfatiza los principios y valores de la AH, y respeta su marco jurídico específico.
En definitiva, este nuevo Plan Director, al estar en línea con la Estrategia Sectorial de Acción Humanitaria, no muestra ideas innovadoras que no estuviesen ya mencionadas en ésta. Cuando finalice este nuevo periodo de la cooperación española, se habrá avanzado en consolidar un sector humanitario más fuerte y especializado en AH. Sin embargo, debemos mostrar nuestra incertidumbre ante los posibles recortes presupuestarios derivados de la actual situación de crisis financiera global ya que es posible que los fondos destinados a AH no sólo no se incrementen, sino que se reduzcan.
