Eficacia en América Latina y el Caribe: Perspectivas a partir de la crisis financiera

22. Diciembre 2008 por Mauricio Gomez Lacayo | Categorías: Cantidad de ayuda, Declaración de Paris, Latino América

La agenda de la efectividad de la ayuda en América Latina y El Caribe enfrenta un conflicto de existencialismo, ya que corre el riesgo de desvirtuarse a no alcanzar los resultados esperados en un ambiente recesito de financiación producto de la crisis internacional, y como ésto ha impactado las economías de los países receptores. Esta situación se torna aún más aguda en países de renta media baja con mayor dependencia en los recursos provenientes de la cooperación externa.

El pilar fundamental de la efectividad de ayuda es la apropiación y liderazgo que pueda alcanzar el Estado receptor y, en consecuencia, como los donantes se armonizan y alinean su cooperación en función de las prioridades y procedimientos del país beneficiario. Además se requiere de una buena gerencia por resultados, responsabilidad compartida, transparencia y sobre todo representatividad y participación de todos los actores.

Estos criterios son aún más aplicables a la implementacion de la como forma renovada de ayuda al desarrollo, ya que requiere de mayor definición de la demanda y los procedimientos para implementarla, condiciones que no necesariamente existen, aún siendo esta una cooperación que ha existido desde vieja data.

Ante una medición basada en necesidades satisfechas y el cumplimiento y respeto de derechos económicos y sociales, lamentablemente observamos poco avance en todos los aspectos y directrices de la agenda de efectividad de la ayuda.

Abonada esta realidad por la recesión mundial, ineludiblemente se crea la presión de reducir los recursos de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Esto debería de conllevar un proceso más profundo de efectividad de parte de todos los actores, ante la realidad de un proceso de salida obligado y con menor gradualidad.

Ojalá no se den situaciones donde las partes justifican la carencia de los recursos bustando excusas para el no desembolso, lo cual incida en un circulo vicioso que pueda agregar a la fatiga ya existente de la cooperacion desde la demanda y oferta.

La crisis financiera mundial ha hecho que la agenda de efectiviad de la ayuda se encuentre en una situación muy delicada de existencialismo, la cual debe ser manejada de una manera inteligente y balanceada, si es que se quiere mantener el clima de confianza necesario para poder continuar teniendo la atención de los actores del desarrollo, principalmente el de los países socios receptores.

Los riesgos son enormes y ante esta realidad inesperada, se requiere de un manejo que este a la altura de los desafíos y expectativas.

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