Investigación biomédica para mitigar el impacto de las pandemias de la pobreza

26. Noviembre 2008 por Ernest Aibar y Joan Tallada | Categorías: Salud

, la malaria y la tuberculosis son enfermedades que afectan con mayor impacto a los pobres. Las políticas públicas pueden financiar la directamente o atraer la privada hacia estos ámbitos considerados poco lucrativos. El nuevo apunta en esta dirección pero hace falta una mayor definición.

Mitigar el impacto de las pandemias: una urgencia para el desarrollo global

Las llamadas pandemias de la pobreza, el , la malaria y la tuberculosis, provocan anualmente 6 millones de muertes, según datos de la Organización Mundial de la (OMS). El denominador común de estas enfermedades es que su tasa de incidencia es mucho mayor en países en vías de desarrollo. Por una parte, la pobreza es un factor determinante en la propagación de las pandemias. Por otra, las regiones con mayor prevalencia ven mermada su capacidad de producir riqueza como consecuencia de la reducción del número de personas en edad productiva por el impacto social del , la malaria y la TB.

Este panorama requiere una respuesta comprehensiva e inmediata. Es necesario fortalecer los sistemas públicos de , fomentar el acceso universal de los productos de y mejorar las opciones de prevención, diagnóstico y tratamiento para las tres pandemias.

El porqué de la en nuevas tecnologías de la

Los productos de para el , la malaria y la tuberculosis se han mostrado, cuanto menos y en muchas ocasiones, poco efectivos. Existe la necesidad de investigar y desarrollar nuevos y mejores productos de seguros, eficaces y universalmente accesibles para detener el avance del , la malaria y la tuberculosis.

Los esfuerzos para desarrollar nuevos productos se ven mermados porque la mayor parte de su potencial demanda se encuentra en países en vías de desarrollo. Los agentes que investigan, desarrollan y sobre todo producen (a gran escala) nuevas tecnologías de la son generalmente empresas privadas que no se ven atraídas por un mercado con pocas garantías de éxito. Sin embargo, es necesario mejorar las opciones de prevención, diagnóstico y tratamiento para todas aquellas personas que las necesitan y así dar respuesta y mitigar el impacto de las pandemias.

Instrumentos para el fomento de la I+D en

Actualmente juegan un papel muy importante las iniciativas de la sociedad civil, los gobiernos y las organizaciones de las Naciones Unidas para fomentar y acelerar la biomédica alrededor de las enfermedades de la pobreza. Encontramos políticas de empuje o push, que financian directamente la , y políticas de atracción o pull, que incentivan a los desarrolladores de productos mediante el fortalecimiento de los mercados de los países en desarrollo.

Entre los instrumentos de empuje (push) para acelerar la y desarrollo de productos de se encuentra la financiación de centros de públicos, universidades o institutos científicos, para que centren parte de sus estudios en las enfermedades de la pobreza. Otro modelo está formado por los Partenariados Público Privados para el Desarrollo de Productos (Product Development Public-Private Partnerships, PDPPP), como el Partenariado Internacional para los Microbicidas (IPM, en inglés) o Aeras, la Fundación Mundial para una Vacuna de la TB. Estas iniciativas, asociaciones sin ánimo de lucro, trabajan para dirigir fondos de gobiernos y fundaciones filantrópicas hacia la biomédica. A través de acuerdos con compañías farmacéuticas, los PDPPP no sólo aceleran la y garantizan la producción a gran escala de nuevas tecnologías de la sino que también garantizan el compromiso, velado por los gobiernos contribuyentes, de eliminar las patentes de los productos o venderlos a precios asequibles para así garantizar que éstos, una vez descubiertos, sean accesibles universalmente.

Otra característica de muchos PDPPP es que trasladan los centros de a los países más afectados por el , la malaria y la tuberculosis y, de esta manera, también trabajan para promover el desarrollo socioeconómico de estos países. La Iniciativa Internacional para las Vacunas del Sida (IAVI, en inglés), por ilustrar otro caso, dispone de 11 centros de , entre la India y cinco países de África subsahariana, que desarrollan estudios y realizan ensayos clínicos. Los beneficios de estas actuaciones no sólo llegan a las personas que participan en los ensayos clínicos (por recibir atención y cuidados médicos), según el Dr. Pontiano Kaleebo, principal investigador del Instituto de de Uganda sobre el Virus, sino que el modelo de IAVI contribuye a la capacitación local y regional (creaciones de redes de colaboración científica sur-sur) en pública y en con efectos positivos a corto y a largo plazo. Además, los ensayos clínicos se ven acompañados de campañas educativas sobre la transmisión y prevención del VIH y en contra del estigma y la discriminación a través y en colaboración de las comunidades locales, con el consiguiente beneficio para el conjunto de la sociedad.

Respecto a los instrumentos de atracción (pull), también encontramos un amplio abanico de posibilidades. Existen mecanismos de ingeniería financiera, como los Compromisos de Mercado por Adelantado (AMC, en inglés): los países contribuyentes garantizan los fondos necesarios para financiar la compra, a un precio asequible, de vacunas todavía no existentes, por parte de los países en desarrollo más afectados por enfermedades como la malaria o la tuberculosis, u otras; garantía que serviría para estimular una carrera competitiva entre las empresas para desarrollar la mejor vacuna posible. Por otro lado, la Alianza Mundial para las Vacunas y la Inmunización (GAVI, en inglés) o el Fondo Mundial contra el Sida, la malaria y la TB, son asociaciones que fortalecen las redes de distribución de productos de ya existentes, promoviendo el acceso universal y consecuentemente, aunque de forma indirecta, fortaleciendo los mercados de los países en desarrollo para atraer también a los desarrolladores de productos.

La apuesta de las políticas de desarrollo españolas por la

Es encomiable el salto cualitativo de la política española de cooperación para el desarrollo en los últimos años. También en el sector los esfuerzos han sido destacables y no menospreciable la apuesta de la SECI y la AECI, así como el Ministerio de Sanidad y Consumo, por la y desarrollo de nuevas opciones para responder al , la malaria y la TB. Podemos poner el ejemplo de las contribuciones de 1,5 millones de euros para IPM y 3 millones de euros para IAVI que el Gobierno ha desembolsado en 2008 o el compromiso de participar en el futuro proyecto de AMC, sea éste para las vacunas de la malaria o de la TB.

Aun así, todavía es largo el camino por recorrer. Según un estudio del Grupo de Acción en Tratamientos (TAG) Analysis of TB funding trends (2008) son necesarios 2.000 millones de dólares anuales para adecuar la I+D en tuberculosis a las necesidades para responder a la enfermedad. En 2007 la movilización de recursos mundiales para financiar la I+D en TB no alcanzó los 500 millones de dólares. Siguiendo con este análisis, entre el listado de inversores de la en TB no aparece España.

Y es que las energías de la política española de desarrollo para fomentar la I+D en resultan, hoy por hoy, algo insuficientes para mitigar el impacto de las pandemias. El borrador del introduce la en y sobre el desarrollo como una línea estratégica elemental. Valdrá comprobar si en el periodo que se avecina se implementan estos objetivos y España fortalece su apuesta por la de nuevas tecnologías de la con carácter de bienes públicos globales, equiparando estas acciones al fortalecimiento de los sistemas públicos de o a las donaciones a organismos como el Fondo Mundial y aprovechando las ventajas comparativas que España podría tener en este campo.

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