La educación para el desarrollo en el Plan Director 2009 -2012
6. Noviembre 2008 por Manuela Mesa | Categorías: Reforma institucional, Sociedad civilEl borrador del Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012 incorpora la Educación para el Desarrollo como uno de los ámbitos estratégicos. Con ello se le da más relevancia a este ámbito de actuación que en el Plan anterior. Sin embargo, para que este avance se materialice en la práctica es preciso, por una parte tener en cuenta el trabajo realizado hasta el momento y por otra, que se identifiquen claramente las prioridades y temáticas y estas se correspondan con los presupuestos.
Los procesos participativos que se impulsaron para la definición del Plan de Cooperación anterior fueron muy positivos para desarrollar debates y generar consensos en torno a algunas temáticas y ámbitos de actuación. Sin embargo, algunas de las líneas de trabajo no se han podido llevar a cabo, entre otros motivos, por la falta de tiempo, recursos y por la amplitud de temáticas y ejes de acción. La estrategia de Educación para el Desarrollo más que un marco estratégico para la acción, fue una declaración de principios, sin duda necesaria para diagnosticar y enmarcar la situación de la cooperación para el desarrollo. Pero esto también supuso un obstáculo para la puesta en práctica de un plan de acción tan ambicioso y amplio en sus metas como limitado en las capacidades y en los recursos. En suma, hay que partir de un buen diagnóstico e identificar con claridad las áreas temáticas prioritarias. También es necesario contar con un marco presupuestario claro, que permita ajustar los objetivos a las posibilidades financieras para llevarlo a cabo.
En el ámbito de la Educación para el Desarrollo, el Plan Director 2009-12 enfatiza la idea de ciudadanía global, pero sería preciso definir más que elementos se engloban bajo esta noción. Como se relaciona esta noción de ciudadanía global con el desarrollo y la educación.
En la definición de esas prioridades sería necesario tener en cuenta el contexto internacional, los temas prioritarios en la agenda de desarrollo y los nuevos planteamientos educativos que se están discutiendo en el contexto europeo. También, como ya se ha dicho, existe toda una experiencia acumulada en el ámbito de la educación para el desarrollo, que es necesario tener en cuenta para avanzar y abrir nuevas perspectivas.
En concreto, el contexto internacional en los próximos años va a estar marcado por la crisis financiera, con un riesgo de recesión que supondrá un aumento del desempleo, menos riqueza y empeoramiento de las condiciones de vida. El impacto será mayor en los países del Sur y será un momento en el que la solidaridad será aun más crucial. Es en estas situaciones cuando la ayuda tiende a reducirse, y será necesario explicar porqué es preciso mantener los compromisos adquiridos y alcanzar el 0,7% al final de la legislatura. La crisis del modelo neoliberal, la necesidad de una mayor regulación internacional en el ámbito económico, ambiental, social, que garantice los “bienes públicos globales” abre también toda una línea de análisis, de elaboración de alternativas, que conformarían la agenda de esa sociedad civil global y que lo pone en relación con el “multilateralismo eficaz”, también presente en el Plan Director. La búsqueda de salidas a la crisis financiera internacional, no se pueden encontrar tan sólo en el plano nacional sino que es preciso definir propuestas en el ámbito global. Hoy más que nunca se precisan marcos de gobernación global que permitan gestionar los problemas globales y que se establezcan mecanismos de regulación a las actividades transnacionales. La educación para el desarrollo y la investigación serán elementos claves para explicar estos procesos y para promover la solidaridad.
En segundo lugar, la seguridad y el desarrollo es una de las cuestiones que ha irrumpido en la agenda de desarrollo en los últimos años. La securitización de la ayuda, los estados frágiles, la violencia transnacional, las amenazas ambientales son todos elementos importantes que deben abordarse desde el marco de la seguridad humana.
En tercer lugar, la migración y el desarrollo que plantea enormes desafíos políticos (la participación política de los inmigrantes), económicos (la migración como factor de desarrollo en el norte y en el sur, el papel de las remesas), cultural (integración, asimilación, aprendizaje de la diversidad), social (sociedades multiculturales con identidades múltiples y/o excluyentes).
En cuarto lugar, el género y desarrollo y la apuesta para una mayor igualdad. Un diagnostico de cómo se ha introducido la dimensión de género en los distintos ámbitos del desarrollo y un análisis de cuáles son los principales logros alcanzados y los principales obstáculos.
Todas estas temáticas deberían enmarcarse dentro de las iniciativas europeas sobre el papel de la educación en el siglo XXI, que incluyen el establecimiento de unas competencias básicas de aprendizaje, así como líneas de acción sobre “la educación para todo la vida”, entre otros elementos. En el contexto español sería necesario especificar como se va a articular la Educación para el Desarrollo con la Educación para la ciudadanía en el ámbito formal.
Asimismo es preciso avanzar en el análisis sobre la vinculación entre educación y comunicación, y los espacios que se abren a partir del uso de las nuevas tecnologías, como Internet y las nuevas herramientas que se ofrecen, blogs, facebook, grupos virtuales, en la construcción colectiva del conocimiento desde procesos horizontales que construyen ciudadanía. Esto supone un desafío al pensamiento dominante, y la modificación de los procesos de aprendizaje tradicionales. Se abren nuevos espacios y posibilidades sobre los que es necesario explorar y profundizar.
Estas temáticas deben ser abordadas desde diversos enfoques didácticos, adecuados a los destinatarios a los que se dirigen y desde un tratamiento riguroso de la información. Se deben establecer marcos de análisis que favorezcan el proceso de aprendizaje y la adquisición de las competencias básicas en el ámbito de la ciudadanía. Por lo tanto, la investigación es crucial para diseñar programas educativos de calidad, que informen, formen y movilicen. Es por esto que en el Plan Director la investigación no debe desligarse del ámbito de acción de la educación para el desarrollo. Esto no excluye que los estudios de desarrollo pueden tener un tratamiento específico en el Plan Director. Pero me parecen importante que se busque una mayor convergencia entre Educación e Investigación en lugar de establecer divisiones, entre los que investigan y los que educan. Una educación para el desarrollo de calidad debe sustentarse en buenos análisis, porque sin ellos, los programas educativos se pueden convertir en un conjunto de metodologías carentes de contenidos y por lo tanto sin fines ni metas específicos. Un buen educador debe ser también un buen investigador y por lo tanto Investigación y Educación deben ir unidas.
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