El nuevo Plan Director - ¿Más allá del enfoque unilateral?
20. Octubre 2008 por Mauricio Gomez Lacayo | Categorías: Cantidad de ayuda, Declaración de Paris, Instrumentos de ayuda, Reforma institucionalEl anterior Plan Director (2005-2008) de la AECID ha servido como documento de referencia de las políticas de cooperación del Gobierno Español, ejecutado por medio de la AECID hacia los países socios receptores. Sin embargo, éste ha sido meramente una guía de la política unilateral de la cooperación española. En las Comisiones Mixtas con los socios bilaterales, simplemente queda establecido que éste es el documento base para las relaciones bilaterales de cooperación entre donante y beneficiario, pero no es un documento con aplicabilidad territorial desde la realidad de los países receptores.
Con el incremento de los flujos de la AOD española, como % del PIB, y lo que representa en términos reales y potenciales para el desarrollo de los países en vías de desarrollo, especialmente en América Latina y El Caribe, que es la zona de influencia tradicional de la cooperación española, el Plan Director 2009-2012 enfrenta grandes retos y desafíos de cara a lograr mayor efectividad y mutua responsabilidad.
Las cuentas no solamente se rinden hacia los constituyentes, políticos e instituciones del país donante, sino que también hacia los países, gobiernos y pobladores beneficiarios de la cooperación.
El esquema internacional ha cambiado desde la entrada en vigencia del Primer Plan Director. Existe la Declaración de París y su Anexo III sobre metas e indicadores, respaldado por el Plan de Acción de Accra, ratificado en septiembre del presente año en el III Foro de Alto Nivel de Ghana sobre la Eficacia de la Ayuda. De igual forma, existe el Código de Conducta de la Unión Europea, basado en el Consenso Europeo para el Desarrollo, que promueve la división de trabajo y mayor eficiencia en la coordinación para lograr la mayor efectividad de la cooperación internacional.
Sin embargo, la practica ha demostrado que la efectividad de la AOD no se mide en abstracto, ni por medio de procesos globales de medición, sino en su implementación y el impacto que tiene en el territorio. Esto nos ha llevado en múltiples ocasiones a cuestionar mecanismos globales de indicadores, lineas de base y medición.
La verdadera eficacia de la cooperación se mide por medio de la efectividad de los instrumentos de cooperación en los territorios de los países donde se implementa la misma y por la calidad y cantidad de los recursos que se canalizan por medio de estas iniciativas.
En el caso de la cooperación española, hay un trecho importante que recorrer hacia una mayor efectividad de la AOD. Todavía persiste un alto nivel de dispersión de los recursos en múltiples proyectos a nivel global y con los países en cuanto a su relación bilateral. Si no se logra transitar hacia mejores instrumentos y mayor calidad de recursos, por medio de mayor apropiación, alineamiento, armonización, mutua responsabilidad y gerencia por resultados, con un enfoque eminentemente territorial, difícilmente se podrán lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Tal vez se lograrán cumplir mejor las metas y objetivos del Plan Director, pero no se estará impactando verdaderamente la reducción de la pobreza y la inserción de los menos favorecidos en el desarrollo económico sostenible de sus territorios y regiones.
A falta de mayor calidad en la bilateralización de las relaciones de cooperación entre España y sus socios, no se puede tener una mayor multilateralización de los recursos, ya que esto introduce factores verticales que no necesariamente abonan a los procesos horizontales de representatividad y participación que los países receptores desean implementar. Esto puede ser que mejore la responsabilidad compartida entre otros actores, pero no esta vinculada con el país receptor y sus pobladores.
En conclusión, al no tener el nuevo Plan Director disponible para comentar las nuevas modalidades de intervención, al igual que las cantidades y calidades de recursos a asignarse a los diferentes y nuevos instrumentos de cooperación, y como ésta será canalizada a los países de mayor influencia de la cooperación española, difícilmente se puede pasar de una discusión académica a una discusión práctica que no solamente enriquezca el Plan Director, sino que impacte positivamente en la política de fondo de la cooperación española para el desarrollo.
