Accra: ¿Perdiendo el tren hacia un partenariado más horizontal?
2. Septiembre 2008 por Nils-Sjard Schulz | Categorías: Declaración de Paris, EuropaMientras cae la noche sobre la capital ghanesa, los 1.500 delegados de más de 130 países que participan en el III Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda descansan de un primer día frenético, marcado por un programa oficial (las mesas redondas), trabajo de pasillo y muchas deliberaciones a puerta cerrada. Aún así, la percepción general es que probablemente no se podrán acordar plazos e indicadores en la Agenda de Acción de Accra (AAA). Aunque la AAA cubrirá temas nuevos, cómo la previsibilidad a medio plazo, la reducción de la condicionalidad y la cooperación Sur-Sur, no se contaría con mecanismos claros para dar seguimiento a los compromisos de Accra, lo que encuentra un creciente desencanto de los países en vías de desarrollo.
Los avances aún escasos en las negociaciones sobre los nuevos compromisos representan una clave para entender la exasperación de algunas delegaciones del Sur que han apostado en el “grupo de consenso” por los siguientes cinco puntos más sensibles: La previsibilidad a medio plazo, la reducción de la condicionalidad, el mayor uso de los sistemas nacionales, el control del Sur sobre la cooperación técnica y la mutua responsabilidad con mayores responsabilidades de los donantes. Parece que estos temas pueden entrar en la AAA, cuya versión “final” se circuló en la noche del martes. Pero no existe suficiente voluntad política por parte de la comunidad donante para incluir plazos e indicadores con vistas al 2010. En la práctica, esto significaría que los compromisos del AAA se quedarían en un plano declaratorio, sin poder reflejarse en el seguimiento a la Declaración de París, resultando en una enorme debilidad del acuerdo especialmente con respecto a los temas que más preocupan a los países del Sur.
En estos momentos, parece complicado poner en práctica la ambición de la Unión Europea (UE) que acordó en julio de 2007 apostar por un diálogo político más franco para poder acordar un calendario conciso de “acciones ambiciosas, medibles y recíprocas”. Obviamente, frente a la negativa de Estados Unidos y Japón de lograr un AAA fundamentado en compromisos medibles, la UE se encuentra con algunas barreras importantes. Es posible que también influya el hecho de que los países del grupo Nordic+ no se coordinan de forma separada, sino que se han integrado por completo en el grupo de la UE. Las posiciones más progresistas defendidas en negociaciones anteriores pueden quedarse debilitadas, aunque es pronto para una valoración final: Algunos delegados europeos confían aún plenamente en el liderazgo de la Presidencia francesa, al parecer sumamente proactivo y comprometido con un acuerdo más ambicioso. En todo caso, los próximos dos días demostrarán si, tras el trabajo de concertación de los últimos meses, la UE tiene suficiente capacidad de poder convencer a donantes más distanciados de la agenda de París.
En un plano más general, es obvio que las relaciones entre países en vías de desarrollo y donantes están en plena metamorfosis, aunque este proceso se encuentra todavía en un proceso inicial. Más allá de la presencia y la voz del Sur, muy presentes en Accra, pero poco influyentes en las decisiones finales, la arquitectura de la ayuda sigue evolucionando: Muchos países del Sur dependen cada vez menos de la ayuda de los países del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE para la financiación de su desarrollo. Un grupo nítido ya ha logrado diversificar las fuentes financieras disponibles, lo que se debe a una mejor gestión pública, un ciclo de crecimiento económico improcedente, los altos precios de los recursos naturales, el flujo de las remesas y especialmente de la creciente actividad de los nuevos donantes. Esta realidad emergente de un Sur más autónomo, que además pretende reducir su dependencia de la ayuda, aún no encuentra reflejo en las negociaciones de Accra, valorizadas por EURODAD en un coste de diez millones de dólares. Y aunque es posible que todos los países socios firmen un AAA poco apropiado para hacer justicia a un partenariado más horizontal, la agenda de la eficacia de la ayuda quedaría debilitada por el escaso aprendizaje de la comunidad donante sobre las nuevas dinámicas en la gobernanza global de la ayuda.

