“Día de ministros”: El Sur aspira a independizarse de la ayuda
4. Septiembre 2008 por Nils-Sjard Schulz | Categorías: Declaración de Paris
Después de que los ministros decidieron anoche tomar el mando en la redacción final de la Agenda de Acción de Accra (AAA), esta mañana es el momento de los mensajes de urgencia para lograr un consenso fundamental sobre el futuro de la agenda de París. No faltan las referencias políticamente correctas a los pobres del mundo, pero nadie puede dudar de que en el juego se encuentra aquí y ahora la gobernanza global de la ayuda, con un empuje cada vez más fuerte por parte de un Sur más independiente.
Angel Gurría, Secretario General de la OCDE, reclama un acuerdo visionario aquí en Accra, de donde no se puede salir con las manos vacías. No es de menos: Dos días de deliberaciones, 1.500 delegados “expatriados” en Ghana, una larga serie de reuniones regionales previos, un complejo proceso de consultas con la sociedad civil y una evaluación muy ambiciosa deberían llegar a más que un “panfleto de buenas intenciones”. Gurría también hace énfasis en el Consenso de Monterrey y la generación de recursos domésticos (especialmente impuestos), lo que refleja un nuevo pensamiento de los actores de la cooperación: La ayuda sola es insuficiente para alcanzar el desarrollo.
John Agyekum Kuffour, Presidente de Ghana y un político muy curtido en las relaciones internacionales, hace un llamamiento apasionado por una declaración con plazos y compromisos compartidos. Habla de un momento histórico, en el que hay un enorme compromiso político del Sur para mejorar su gestión pública y las políticas públicas, al que el Norte no ha logrado responder con apoyo técnico adaptado ni un mayor uso de los sistemas mejorados. Cierra su discurso con una frase que se ha leído en muchos carteles preparados por los países del Sur: Por un futuro de países independientes de la ayuda.
Ambos temas reflejan nuevamente los rápidos cambios en la arquitectura de la ayuda, donde los países en vías de desarrollo quieren tener oportunidades de comercio e inversiones, además de apoyo a sus capacidades nacionales para la gestión pública. Es un efecto directo de la Declaración de París que otorga tanta prioridad a la mejora de los sistemas nacionales. Hoy en día, muchos países del Sur están en pleno proceso de reforma y modernización, la mayoría de ellos por primera vez realmente comprometidos. Y entienden que a partir de una buena gobernanza económica quizá la ayuda sea lo menos importante para sacar a sus países de la pobreza.
En este sentido, los países donantes, agencias, ONGD y académicos, deben aprender a ofrecer más y exigir menos: Lo que más desean los líderes del Sur es que llegue el día en el que no necesiten la ayuda ni tengan que verse envueltos en largas y en ocasiones desagradables negociaciones sobre las políticas de la ayuda, que, según su punto de vista, tiene una contribución más bien limitada al desarrollo de sus países y cuidadanos.
