Europa: Hacia una política de desarrollo común - La repercusión política e intelectual de las contribuciones financieras de la UE
28. Agosto 2008 por Stefan Meyer | Categorías: Coherencia, Europa, MultilateralismoLa Comisión Europea quiere trabajar hacia una política de desarrollo común. En Accra ya está apostando por una posición común más avanzada que el consenso mínimo dentro del CAD. Igualmente, en la Reunión de alto nivel de la ONU el 24/25 de septiembre, ocasión en la que prevén evaluar el progreso hacia los Objetivos de Milenio, los europeos quieren mostrase unidos en su apoyo a la lucha contra la pobreza. Parte de ello forma un trabajo analítico que quiere enlazar las políticas europeas de desarrollo con el pensamiento académico y la evaluación científica de la cooperación al desarrollo.
En su comunicación de abril de 2008 “La UE como socio global para el desarrollo - Acelerar los avances hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio” - con anexos sobre Financiación, Comercio, ODM, eficacia, y coherencia - la Comisión ha reiterado su compromiso con los ODM. En la Reunión de alto nivel de la ONU sobre los ODM, Europa va a intentar presentarse con una lectura específica de esta agenda. ¿Puede contribuir con algo nuevo?
Después de definir el Consenso Europeo de Desarrollo como estrategia marco de todas las políticas de desarrollo de los Estados miembros en 2005, se reconocía cada vez más que, mientras la UE es el mayor donante, no tiene la capacidad analítica de apoyar sus políticas y determinar las agendas globales como lo tienen otros actores como el Banco Mundial y, un poco menos, las Naciones Unidas. Por lo tanto el “paquete de eficacia de ayuda” de 2006 decía:
La repercusión política e intelectual de las contribuciones financieras de la UE en el ámbito del desarrollo todavía no se reconoce ni aprovecha suficientemente. El objetivo de esta realización es consolidar el papel político y analítico de la UE mediante medidas concretas: estimular el debate europeo sobre desarrollo y dar a conocer las mejores prácticas. La UE tiene potencial para convertirse en piedra angular del desarrollo si refuerza la contribución colectiva y es percibida como específicamente como «comunidad de donantes UE». (p7)
En consecuencia, se ha intentando cubrir esta laguna con el proyecto de un “Informe de Desarrollo Europeo” que intenta aglutinar la comunidad académica en Europa en torno a un debate sobre el desarrollo internacional con una perspectiva genuinamente europea. España, junto con algunos donantes del grupo Nordic+ (FIN, LX, NL, UK, SE), está cofinanciando esta initiativa.
Una propuesta temática para un tal informe ha sido elaborada a finales de 2006 por parte de tres institutos destacados. Después de largos debates y trámites administrativos en 2007, se ha tomado la decisión de licitar el informe. El proyecto ha sido otorgada al European University Institute en Fiesole, Italia.
En España, por su parte, este proceso ha animado a convocar un grupo de centros de estudios sobre cooperación y desarrollo, que ha generado la dinámica de unirse como una red informal de centros de estudio en desarrollo y cooperación, con el apoyo de la DGPOLDE. Se reunirán a finales de septiembre en Valencia para consolidar su identidad y sus objetivos.
De todas formas, antes de lanzar el Informe Europeo de Desarrollo, la Comisión Europea ha encargado un estudio previo para reevaluar los ODM e identificar ejes de actuación para su posible ajuste a medio camino. Un primer borrador acaba de publicarse.
Los autores, unos de los más destacados cerebros en los estudios al desarrollo europeo, proclaman
… not to write an academic piece, but to ask more practical questions about the implementation of the MDG ‘project’, and to do so from a European perspective. How much has been achieved? What should be done to accelerate progress and make sure that no country is left behind? What should Europe do?
Desafortunadamente no cumplen del todo con esta propuesta.
El borrador es un state-of-the-art del pensamiento sobre el desarrollo. Comienza (cap2) con un análisis sobre dónde estamos en los ODM (evitando de todo el ODM8 sobre el fomento una asociación mundial para el desarrollo). Sigue desarrollando una exploración de los tres condicionantes del desarrollo en países pobres: la economía global (cap 4), la ayuda oficial (cap 5) y la gobernanza doméstica (cap 6). Hasta aquí el documento es un resumen conciso del actual debate académico y toma posición en algunos asuntos (como la apuesta cautelosa por el apoyo presupuestario en condiciones favorables, el llamado a desatar la financiación y la asistencia técnica o la crítica de fondos verticales entre otros muchos).
Sigue después una discusión sobre la utilidad y pertinencia de los ODM y sus indicadores (cap 7). Destacan algunos comentarios sobre el fallo de los ODM de captar conceptos como “igualdad” o “reivindicación y responsabilización” [voice and accountability] y sobre la necesidad de definir trayectorias de desarrollo, más allá de mirar resultados.
Lo que cuesta detectar en el borrador es la posición genuinamente europea. Ni se reflexiona sobre una contribución visionaria que podría añadir Europa (Simon Maxwell del ODI ha hecho un intento en lo que él llama “justicia social global”); apenas se hacen referencia a valores (europeos? universales!) como democratización o derechos humanos. La igualdad de género brilla por su ausencia. Aunque se menciona el principio de apropiación, llama la atención que no se refiera a mecanismos de responsabilización mutua que se están debatiendo alrededor de Accra. Tampoco se analiza el conjunto institucional de la Unión Europea con su riqueza (carga) de mecanismos de entrega de ayuda y cuáles podrían ser sus ventajas comparativas y sus enlaces estratégicos con el sistema multilateral y con los nuevos bloques de poder que más y más entran en la cooperación Sur-Sur. Aunque se subraya el impacto de otras políticas [non-aid policies], no se ofrece una reflexión sobre la oferta concreta que podría hacer Europa como gigante económico, político y militar. En resumen, mientras este documento resume de forma ingeniosa gran parte de los debates sobre los condicionantes globales de la pobreza, ofrece poco sobre lo que Europa debería hacer para conseguirlo.
Pero a lo mejor todo ello será la tarea de los políticos. Ya se ha posicionado el Primer Ministro del Reino Unido, Gordon Brown, que ha llamado la atención internacional en su primera vista como tal a las Naciones Unidas, dibujando un panorama de actuación.


Una respuesta a “Europa: Hacia una política de desarrollo común - La repercusión política e intelectual de las contribuciones financieras de la UE”
11.Septiembre 2008 por José Antonio Alonso
El informe elaborado por el equipo de F. Bourguignon es un trabajo serio y consistente acerca de la pertinencia de los ODM, la senda internacional para alcanzar esos objetivos y los planteamientos que cabe realizar acerca de las políticas futuras de los donantes. (…) La urgencia con la que se hubo de acometer la tarea dice mucho de la elevada competencia técnica del equipo redactor pero ha dificultado que el documento se transforme –como originariamente se pretendía- en un informe aceptablemente compartido por los centros europeos de investigación sobre el desarrollo. Leer más »