Convertir gas y petróleo en desarrollo - España y la EITI
11. Agosto 2008 por Nils-Sjard Schulz | Categorías: Coherencia, Sociedad civilLa transparencia como remedio a la “maldición de los recursos” ha cobrado una fuerza extraordinaria en las relaciones internacionales. Trasciende la ayuda en la medida en que crea mecanismos para que los países en vías de desarrollo aprovechen una oportunidad histórica. Para desempeñar un papel decisivo en este proceso, el gobierno español deberá integrar este consenso global de manera más concreta en su política exterior progresista al mismo tiempo en que abre espacios de diálogo y concertación para los actores nacionales comprometidos con la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas (EITI por sus siglas en inglés).
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| AFP/Getty Images |
Los países ricos en recursos energéticos se enfrentan a la llamada “maldición de los recursos”. Esta describe la siguiente paradoja: los gobiernos obtienen beneficios exorbitantes debido a la explotación de gas y petróleo, pero sus sociedades y sistemas públicos se sumergen en una espiral de corrupción, violencia y extrema pobreza, como demuestran los casos de Guinea Ecuatorial y Angola.
Existen dificultades económicas (como la volatilidad de los ingresos, la presión sobre la tasa de cambio o la escasa vinculación de las industrias extractivas con el resto de la economía nacional). Pero se trata sobre todo de un desafío político-institucional para luchar contra lo que José Ignacio Torreblanca, director de la Oficina de Madrid del European Council for Foreign Relations, llamó recientemente, parafraseando el efecto maligno de los diamantes, los “barriles de sangre”.
Impulsada desde 2002 en la marco de la presidencia británica del G8, la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas (EITI por sus siglas en inglés) ofrece un esquema para la publicación de los pagos realizados por parte de las empresas multinacionales a los gobiernos de países productores (ver página 2 de este pdf). Su finalidad es mejorar la transparencia de los flujos financieros e impulsar una gobernanza más propicia que promueva el desarrollo humano. El proceso se plantea como una concertación tripartita, en la que participan gobiernos, compañías y sociedad civil.
Actualmente, 25 países productores han iniciado la EITI a nivel nacional. Este proceso se ve fuertemente respaldado por una alianza global de países industrializados, organizaciones de la sociedad civil de la coalición Publique Lo Que Paga (PWYP, por sus siglas en inglés), empresas extractivas multinacionales y compañías internacionales de inversiones.
Respondiendo a una Proposición No De Ley del Congreso de Diputados de 2005, el gobierno español apoyó la EITI a finales de 2007 con una aportación de 1,5 millones de euros. En mayo de 2008, acogió en la Casa de América las sesiones de trabajo del Consejo Directivo Internacional de la EITI reuniendo en Madrid a un grupo importante de actores clave, tanto del Norte como del Sur (informe en pdf).
Tras estos primeros pasos, quedan retos pendientes para una implicación política más activa de España, ya que se trata de un país con una marcada dependencia energética:
- El compromiso oficial con la EITI se concentra en las políticas de cooperación, mientras que debería inspirar una política más coherente de todo el gobierno, implicando desde Moncloa a los Ministerios de Asuntos Exteriores y Cooperación, Economía y Hacienda e Industria, Turismo y Comercio.
- España aún carece de un foro nacional para iniciar un diálogo profundo e informado entre el gobierno, el Congreso de Diputados, la sociedad civil y las empresas españolas, de las que solamente Repsol YPF se ha adherido a la EITI.
- Finalmente, el mandato parlamentario de 2005 pide la reforma de la Ley del Mercado de Valores para que incluya la publicación obligatoria de los pagos realizados por parte de las empresas que cotizan en la Bolsa de Madrid, lo que se podría beneficiar por una propuesta de Ley que se está promoviendo en el Congreso norteamericano.


