Informe de seguimiento a la Declaración de París: ¿Quién levantará la palanca?
29. Agosto 2008 por Nils-Sjard Schulz | Categorías: Declaración de ParisEn la tarde de ayer, el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) publicó el segundo informe de seguimiento a la Declaración de París (resúmen en español [pdf]), un documento muy esperado en vísperas del III Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda en Accra. 54 países, entre ellos seis de América Latina, han aportado datos y análisis para esta segunda edición del seguimiento, en un ejercicio complejo que se inició a mediados de 2007 y aún se está finalizando en algunos países. Junto con el proceso de evaluación, los resultados del seguimiento son de enorme relevancia para la reunión en la capital ghanesa. Reflejan los avances, más bien austeros, con respecto a la línea de base de 2005 (establecida por el primer informe). Y sobre todo ofrecen pistas para entender en qué medida y bajo qué premisas se pueden cumplir los indicadores de la Declaración de París hasta 2010.
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| OCDE/CAD: ¿Ayuda eficaz en 2010? |
La tónica general del informe de seguimiento indica que el progreso es desigual y fragmentado. Hay algunos éxitos que relatar, por ejemplo con respecto a una mejor gestión de las finanzas públicas en los países en vías de desarrollo, una creciente desvinculación de la ayuda y una mayor coordinación de la cooperación técnica con los programas nacionales. Sin embargo, tres grandes áreas siguen arrojando densas sombras sobre la agenda de la eficacia de la ayuda: Los donantes siguen utilizando poco los sistemas nacionales, la rendición de cuentas permanece en un estado embrionario y la armonización avanza muy lentamente.
Una de las conclusiones reside en lo que muchos representantes de países en vías de desarrollo no se cansan de repetir: El Sur avanza en algunas de sus tareas (que implican nada menos que áreas clave de su gestión pública), pero la respuesta del Norte sigue siendo básicamente business as usual, en forma de proyectos dispersos, descoordinación, información fragmentada e impredecible de los flujos de la ayuda. Si uno añade la polémica creada en muchos países sondeados sobre la correcta medición de las escasas mejoras de los donantes (que se “automonitorean”, ver definiciones y pautas del seguimiento [doc]), se trata de una realidad incómoda para la comunidad donante y cada vez más desmotivadora para los países del Sur.
Parafraseando la antigua imagen utilizada por James D. Wolfensohn (el país en vías de desarrollo cómo conductor de su propio desarrollo), el informe concluye que se requieren muchos esfuerzos adicionales para reformar las relaciones de la ayuda:
Debemos acelerar el cambio de forma considerable si queremos alcanzar las metas de 2010. No deberíamos limitarnos a pisar el acelerador más a fondo. Hay que cambiar de marcha (p. 13)
Por tanto, los 1.360 delegados de más de 100 países reunidos en Accra deberán revisar la caja de cambios. Parece una tarea compleja, ya que pocos quieren levantar la palanca.
David Booth, investigador del Overseas Development Institute (ODI) y uno de los coordinadores del informe del seguimiento, escribió recientemente (briefing paper [pdf]) sobre los incentivos perversos en ambos lados de las relaciones de la ayuda: Mientras que los Gobiernos del Sur están atrapados en una dinámica cortoplacista (sobre todo electoralista), la ayuda sigue siendo determinada por los intereses políticos de los países donantes.
En este sentido, avanzar en la agenda de París necesita un diálogo político franco y realista, donde el interés compartido por una mayor contribución de la ayuda al desarrollo encuentre un lugar prioritario. Sin este diálogo, los condicionantes del escaso progreso en la implementación de la Declaración de París quedarán enfrascados en una reforma imposible de concluir.

