Más avisos para Accra: La evaluación de la Declaración de París

14. Agosto 2008 por Nils-Sjard Schulz | Categorías: Declaración de Paris

Tres semanas antes de que se celebre el III Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda en Accra (Ghana), el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE ha lanzado el informe de síntesis de la primera fase de la evaluación de la Declaración de París (informe en español [pdf], resumen ejecutivo en español [pdf]). El documento analiza las experiencias obtenidas a lo largo de tres años de puesta en práctica de los cinco principios de la Declaración de París, aprobada en 2005. Relata las mejores prácticas en base a ocho estudios de país y once informes de headquarters, que se irán complementando con cuatro estudios temáticos.

Siendo producto de la primera fase, el informe de síntesis ofrece una valoración, tal vez algo prematura, de los efectos que tiene la Declaración de París sobre el comportamiento de los países en vías de desarrollo y los donantes. Será en la segunda fase, que arrancará a finales de 2008, cuando el CAD se centrará en evaluar la contribución real de la Declaración de París para alcanzar mejores resultados de desarrollo a través de una ayuda más eficaz.

OECD/Accra HLF

De gran interés es la estructura de gestión de esta evaluación [pdf]: Frente al liderazgo exclusivo del CAD en el proceso de seguimiento, la evaluación ha contado con un grupo de referencia compuesto por representantes de prácticamente todos los actores de la comunidad internacional del desarrollo. España financió y participó activamente, a través de la OTC en La Paz, en el estudio de país de Bolivia (Términos de Referencia [pdf]), mientras que DARA está realizando el estudio temático sobre eficacia de la ayuda y eficacia del desarrollo (Términos de Referencia [pdf]).

A pesar de que el informe de síntesis requiere el esfuerzo de leer entre líneas, uno de los mensajes clave consiste en que la Declaración de París es una agenda política y su puesta en práctica depende fundamentalmente del reparto del poder y la economía política entre países socios y donantes. Esta afirmación supone un hito importante en un debate que, hasta hace pocos meses, se solía centrar en cuestiones técnicas -si no tecnócratas- de los cinco principios (apropiación, alineamiento, armonización, gestión orientada a resultados y responsabilidad mutua). Aún más relevante resulta la conclusión del informe: Si no se atiende a los aspectos sensibles de un partenariado más horizontal entre el Sur y el Norte (por ejemplo, en términos de confianza, gestión de riesgos e incentivos), será muy difícil avanzar en el cumplimiento de los principios, por lo que la agenda de París se puede enfrentar pronto a una “fatiga de la eficacia de la ayuda”.

A lo largo de los últimos meses, las dimensiones políticas de la nueva arquitectura de la ayuda han sido intensamente debatidas por organizaciones de la sociedad civil [pdf], organismos internacionales [pdf] y centros de investigación [pdf], entre otros, en un reciente documento de trabajo de FRIDE sobre la “apropiación con adjetivos”. Sin embargo, la polémica sobre los sucesivos borradores del Plan de Acción de Accra (PAA) indica que cambiar el rumbo será muy difícil. Así, los países en vías de desarrollo observan con cierto estupor cómo algunos compromisos ya negociados (por ejemplo, reducir las condicionalidades y mejorar la predictibilidad) han sido eliminados en el borrador más reciente del PAA [pdf].

Por tanto, todo apunta a que el Foro de Accra será una parada complicada en el largo camino hacia la eficacia de la ayuda. En los próximos años, se requiere aún una mayor permeabilidad y flexibilidad de la agenda oficial hacia el aprendizaje y la cambiante economía política de las relaciones entre el Norte y el Sur. Solamente en esta base se podrá lograr una gobernanza global de la ayuda que sirva como un referente constructivo tanto para los donantes como para los países en vías de desarrollo.

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  1. 3 respuestas a “Más avisos para Accra: La evaluación de la Declaración de París”

  2. 15.Agosto 2008 por Mauricio Gómez Lacayo

    Es importante analizar los objetivos previstos para el III FAN Accra, a fin de valorar el trabajo realizado y preveer los resultados pretendidos para el Plan de Acción de Accra (PAA). Los tres resultados estaban concentrados en:

    1. Elevar la voz y apropiación de los países socios receptores;
    2. Elevar la voz y apropiación de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y su participación en la Agenda de París; y
    3. Lograr demostrar un monitoreo adecuado de la Declaración de París (DP).

    Desde su inicio la DP ha constituido un mecanismo estado centrista, que no ha incorporado la participación de las OSC. Por otro lado, el Anexo III de Indicadores diseñados para su seguimiento y monitoreo y la metodologia utilizada para el mismo, ha llevado a un mecanismo vago, confuso y vertical-global para lograr satisfacer los intereses de la OCDE, y no necesariamente los intereses horizontales-territoriales que los países socios receptores desean promover. Esto ha producido un esquema de monitoreo y seguimiento que conlleva a una realidad o perspectiva de cambio muy gradual del status quo de la efectividad de la AOD.

    Esta realidad ha llevado a una fatiga de los países socios receptores, ya que se ha generado una gran cantidad de procesos bajo el acrónimo de la AAA (Apropiación, Armonización y Alineamiento) donde se ha tenido que correr para hablar un nuevo lenguaje que pocos conocen, entienden y/o practican. Si a esto le agregamos que los resultados vistos para los pocos privilegiados conocedores de esta “novedosa” burocracia nacional e internacional, y para los países socios receptores y sus territorios, en la práctica son bastante limitados, pues podemos entender la fatiga de los países socios receptores. En este contexto, no hay que dejarse engañar necesariamente por las aseveraciones de una fatiga de los donantes o cooperantes, porque creo que la fatiga de la contracara de la moneda puede ser mayor.

    En consecuencia, ¿como podemos valorar la apropiación y voz de los países socios receptores si lo medimos por medio de resultados en incrementar el nivel de vida de los pobladores de los países y la satisfacción de sus derechos económicos y sociales? Mi apreciación es que salimos reprobados, y esto no es culpa solamente una de las partes, ya que esto es un asunto de responsabilidad compartida y no puede señalarse solamente a uno de los actores.

    También esta de por medio el derecho de participación de las OSC, para lo cual se ha creado un esquema rígido y paralelo que ya es costumbre en estos foros internacionales, donde el margen de incidencia se ve limitado por razones logísticas. Este es el caso del esquema de trabajo que ha seguido el Grupo Asesor de la OCDE sobre la participación de las OSC en el seguimiento y monitoreo de la DP. Ha habido una serie de foros nacionales, subregionales, mundiales y ahora un foro paralelo en Accra, donde las OSC debatirán nuevamente lo que han venido planteando en tiempo en memoria. Sin embargo, el proceso sigue siendo estado centrista y así como en la DP, su participación se verá reflejada solamente en una limitada mención en el PAA. Los países donantes y socios receptores que hablan de representatividad deben ser consecuentes en sus actuaciones en la OCDE. No deben de olvidar que la piedra angular de la DP es la participación y representatividad demócratica. Sin una implementación y seguimiento de la DP apoyada en la apropiación y derechos de los ciudadanos, no hay perspectivas de alcanzar la transparencia que el proceso requiere para garantizar la verdadera efectividad de la AOD.

    Finalmente esta el monitoreo y seguimiento que debe partir igualmente desde una perspectiva de base con un enfoque eminentemente territorial, donde el ser humano sea el sujeto de toda acción y resultado de efectividad de la ayuda, y no un proceso global y estadocentrista, enfocado en implementar procesos de eficiencia de nuevos procesos y no la eficacia del desarrollo y como impacta a los pobladores.

    Por consiguiente, el deseo de enfocarse en un proceso de seguimiento global, continua aislando el proceso de efectividad de la AOD de la realidad territorial, donde se encuentran los beneficiarios o grupos meta; los sujetos de la AOD.

    En consecuencia, el Plan de Accion de Accra (PAA) se convierte nuevamente en un panfleto de enunciación de buenas voluntades. Un documento retórico que vuelve a enunciar lo que se ha venido diciendo desde hace décadas.

    El futuro nos lleva a pensar en cambios de paradigmas que nos lleven a más rápidos y menos graduales proceso de cambio y transformación de la AOD. Seguir el camino trazado sin realizar foros que valoren realmente lo que esta pasando con la cooperación y hacer un cambio “fast-track on the ground”, lamentablemente nos llevará a una encrucijada donde la fatiga y la apatía que esta genera para todos los actores vencerá.

  3. 20.Agosto 2008 por José María Larrú

    Creo que una de las principales diferencias de la Declaración de París son sus 12 indicadores que la han permitido ser más evaluable, es decir ser algo más que una “Declaración”. El nudo gordiano de esta evaluación va a ser la capacidad de cambio del sistema, tanto de socio-donantes como de socio-receptores. Si una evaluación no genera cambios, no pasa de ser “literatura”. Cada vez creo más en la fuerza añadida (no exclusiva) que tienen los indicadores cuantitativos, en un “mundo” donde la ideología y las opiniones se escudan en altruismo, catastrofismo y “síndromes de los beneficiarios” que no es más que una conducta “racional”: dejar que otros hagan o financien lo que a mí (persona, organización o gobierno) me cuesta hacer, renunciar a su coste de oportunidad y financiar.

    Creo que debemos investigar con cuidado un “Que donen ellos” de algunos receptores, parafraseando a Unamuno con la investigación española (que inventen ellos).

    Y es que todos los “discursos” tienen muchas interpretaciones. Por ejemplo, en EE.UU. el Senado acaba de “recortar” el presupuesto para la MCC. Quien lee “recorte”, “rebaja” y se llena de pesimismo y crítica al “Imperio” por cicatería, podría leer: ¡al fin el principal donante emite una señal clara: no hay más dinero si no hay más resultados!

    Claro, a nadie de nosotros nos gusta que nos evalúen y paguen por resultados a menos que confiemos en nuestra propia productividad y responsabilidad. No tengo en la cabeza “el sistema” perfecto de retribución por resultados, pero no descarto que la “hartura” que menciona M. Gómez Lacayo añadida a la “fatiga” del donante sea perjudicial. En el fondo, sabemos que la buena señal del desarrollo endógeno es que el socio-receptor ya se ha “hartado” porque no depende de recursos externos, sino de las capacidades internas y la rendición propia de cuentas. Muchos ciudadanos deben estar hartos de sus malos gobernantes y ven cómo “la ayuda” sólo les ayuda a mantenerse en el poder. Por contraste, pocos ciudadanos “donantes” (¿mejor subvencionadores?) se mantienen ignorantes de la eficacia de sus impuestos gastados en el exterior (quizá con culpa, pero este tema le toca a la educación para el desarrollo).

    Espero que los “estudios” de eficacia no sean meras páginas de opinión sobre cómo arreglar etéreamente la mala cooperación. Vamos otra “declaración”. Lo que nos pasa es que documentos políticos (la DP) son difícilmente evaluables (excepto cuando los 12 indicadores “cantan”).

  4. 2.Septiembre 2008 por Oscar Angulo

    Adicionalmente la OTC Bolivia esta implementando una evaluación del Programa de Proyectos en Bolivia con relación a la Declaración de Paris, iniciativa que esta siendo presentada como Best Practice de la Cooperación Española en el Market Place en Accra.

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