Evento “Apropiación democrática y responsabilización mutua” - Un Resumen del debate
23. Julio 2008 por Stefan Meyer | Categorías: Cantidad de ayuda, Declaración de Paris, Multilateralismo, Reforma institucionalEl pasado mes de junio - días 17 y 19 - FRIDE, en cooperación con CeALCI, CIDOB, HEGOA y ALBOAN facilitó la participación de tres distinguidos especialistas en la política de las relaciones de la cooperación internacional por distintos puntos de la geografía española. Resumimos aquí algunos comentarios y puntos interesantes del debate.
[Existe una versión integra que incluye las ponencias de los expertos. Además está disponible el planteamiento del evento sobre “Apropiación democrática y responsabilización mutua” que incluye una bibliografía con algunos textos clave sobre las nuevas relaciones en la ayuda internacional al desarrollo.]
Trás la exposición de los cambios y retos frente a la cumbre de Accra y la reunión de Doha, se inició un debate sobre el sistema de ayuda español y los desafíos a los que se enfrenta en el contexto de la compleja y cambiante aparición de nuevas relaciones de ayuda. En el debate sobre los desafíos domésticos de la cooperación española surgieron, entre otros, estos aspectos:
- Se afirmó la existencia de un sentimiento de resaca. Tras el claro posicionamiento reformista de la política de cooperación española y sus instituciones, parece que algunas de las partes se han acomodado fácilmente al discurso internacional y las buenas prácticas, dejando atrás la vida real del cambio institucional y la implementación interna. Algunos de los formuladores de políticas incluso pidieron una ralentización de la agenda de reformas, con vistas a alcanzar al menos ciertos resultados antes de fracasar gloriosamente.
- El rápido aumento de la ayuda – casi triplicada en cuatro años – ha dejado a la audiencia con sentimientos encontrados. Mientras que algunos actores de la sociedad civil alabaron la iniciativa y destacaron el imperativo moral de asistir a los pobres del Sur, principalmente voces académicas que advirtieron sobre la erosión de la capacidad si el dinero fuera arrojado a instituciones (incluyendo las agencias de cooperación) que todavía no tienen el control sobre su potencial actuación en términos de estrategia organizativa, recursos humanos e incluso su cultura de provisión de ayuda.
- Una auto-evaluación crítica afirma que aun cuando la cooperación española se ha convertido en más predecible en los últimos años, la actual implementación todavía continúa siendo muy “personalista”, en el sentido de que depende del gerente de la oficina técnica de cooperación decidir si se compromete en prácticas alineadas con la buena práctica internacional, a menudo sin apoyo suficiente por parte de la sede. De igual forma, a pesar de que ha habido algunas innovaciones en la cooperación descentralizada, algunos de sus desembolsos siguen más criterios de clientelismo que de calidad.
- Aun cuando el discurso oficial español, después de navegar en solitario durante muchos años, se ha unido a la mayoría, no ha desarrollado todavía la capacidad de establecer la agenda en al menos algunos de los foros multilaterales. Ello es notable particularmente cuando se canalizan grandes cantidades a través del sistema de las Naciones Unidas sin haber tenido la perspectiva estratégica para influir y tener impacto. De igual modo, la voz española en la Unión Europea y la OCDE/CAD no ha estado entre las más preactivas en promover soluciones innovadoras a los problemas globales.
- La cooperación descentralizada se reveló como la principal característica del “modelo español” frecuentemente criticado por los ponentes por contribuir a una mayor fragmentación y una mayor interacción innecesaria para las sobrecargadas administraciones del Sur. De nuevo, los actores de la cooperación descentralizada expresaron que la ventaja comparativa de su modelo de ayuda recae no tanto en la especialización geográfica o sectorial sino en el modo tan participativo en que la cooperación es implementada cerca de las personas tanto en el Norte como en el Sur. Por otra parte, surgió una cierta desconexión con el discurso internacional cuando algunos de los participantes alegaron que debería tener lugar una “apropiación pública” por parte de las instituciones públicas descentralizadas que han delegado durante mucho tiempo todas las responsabilidades de políticas y su implementación al sector no gubernamental.
España, con sus recientes cambios hacia una política de desarrollo más moderna y un entendimiento de más largo plazo respecto de las relaciones internacionales basadas en dilucidar los interese propios, fue percibida como un socio importante para equilibrar la balanza de donantes entre una postura y una práctica progresista y otra más tradicional. Un grupo emergente “Nordic plus más” (escandinavos plus Reino Unido, Países Bajos, Canadá más España), podría potencialmente ejercer influencia, en el contexto europeo en particular, con vistas a solicitar mayor rendición de cuentas de los donantes respecto de sus socios del Sur, promover la apropiación democrática e inclusiva y subrayar la coherencia de todas las políticas, incluyendo el comercio y las políticas internas, con objetivos globales de reducción de la pobreza.
